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“Azpilicueta empezó a trabajar con telas y tejidos durante su periodo de formación universitaria en Buenos Aires. El paso posterior por Rotterdam le introdujo en la performance, y fue en Italia, donde vivió casi dos años recientemente antes de mudarse de nuevo a Holanda, donde ha vuelto a reconectar con el trabajo artesanal, así como con la fascinación por el barroco. Un movimiento que ella entiende como una fuerza transhistórica, un vector expresivo que inflama la lengua, el sentido y las formas estéticas a su paso.”

Julia Morandeira Arrizabalaga, El viejo sueño de la simetría, NoguerasBlanchard, Madrid, 2019.

 

”Las obras de Mercedes Azplicueta tienen la potencia de una carta de amor encontrada en un placard, un mensaje de texto deseado en el medio de la noche, el recuerdo añorado de las palabras de un familiar. Tratan sobre emociones personales que todos reconocemos. Un llamado a distancia, un mail que llega justo a tiempo, un corazón que late como cuando corremos el colectivo que nos espera para subir. El fade-out del reguetón del flete que arranca en un semáforo, el “mamita”, la “curita”, la “ballenita” y todos los cantitos de venta callejera. Su obra investiga en el lenguaje, en el cuerpo y en lo que oímos; aquello que tomamos de afuera y que sedimenta en nosotros convirtiéndose en algo personal, pero que nos conecta entre todos. Su voz es la que escucha atenta lo que pasó a través de nosotros en la vida cotidiana y nos asegura: “creeme, sister, esas palabras tienen un efecto, aun hoy”.

Laura Hakel, Cuerpos Pájaros, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2018/19

 

“La práctica artística de Mercedes Azpilicueta reúne a varios personajes del pasado y del presente, que se manifiestan como voces, formas, textos, huellas y recuerdos en sus obras de múltiples capas. Azpilicueta, que se autodenomina una “investigadora deshonesta”, navega a través de múltiples referencias y campos de conocimiento, desde la historia del arte hasta la música popular, la literatura y la cultura callejera, y se enamora de figuras y trayectorias disidentes, feministas, queer, migrantes y exiliadas, que acechan sus guiones, performances y videos. Sin embargo, su trabajo nunca se deja llevar por la fría reverencia o la fascinación archivística. Al comprometer al cuerpo con todos sus defectos y potenciales, su propio cuerpo, el de sus modelos y colaboradores, el de los espectadores, pero también aquellos fantaseados, Azpilicueta abraza la fragilidad, la capacidad de resistencia y cuidado que presenta todo cuerpo.”

Virginie Bobin para Bestiario de Lengüitas (2017/2020)

“En su práctica, Mercedes Azpilicueta utiliza su voz y su cuerpo como medios afectivos. Recientemente ha introducido danza, movimiento y coreografía en sus obras en vivo. Varios elementos y cuerpos interactúan dentro de un espacio para constituir y transmitir emoción y significado. Azpilicueta opta por una metodología cada vez más holgada que permite la contingencia y abre espacio para la improvisación, la asociación y el juego. El punto de partida es la percepción y la comprensión del otro a través de relaciones no racionales. El centro de esta investigación es el cuerpo femenino, su relación con otros cuerpos, la reproducción y las bacterias “.
Vincent van Velsen, Molecular Love, RijksakademieOPEN, Amsterdam, 2016 

 

“La relevancia de la obra de Azpilicueta reside en el hecho de que, incluso no entendiendo los marcadores lógicos del idioma frente al que se encuentra, logra reproducir en su obra las marcas afectivas del lenguaje vivido. Mercedes usa su propio cuerpo como espacio de sedimentación de las huellas afectivas del lenguaje de los otros. Huellas a las que logra reanimar, a las que vuelve a dar vida, en la producción de su obra. En la selección privilegiada de marcadores afectivos para la producción de su obra, ella desanda la evolución emprendida por la lengua hacia la total sistematización de las antiguas fueras de producción y recepción mimética, y tiende a redimir aquellas de la magia. “
Daniela Brunand, Bailarina Geométrica No Cree en el Amor, Encuentra Aspiración y Éxtasis en Espirales, SlyZmud, Buenos Aires, 2016. 

 

“En algún lugar entre el cuerpo y el lenguaje, sin ser uno u otro per tal vez ambos al mismo tiempo, la voz es esa frontera donde nuestro interior y el exterior se unen en vivo. EL nexo entre el ánimo, el pensamiento, nuestra materialidad y el entorno común y social. Utilizándola como materia prima, Mercedes Azpilicueta la trae al espacio de exhibición en un canto colectivo que nos remonta a la infinidad de situaciones que conforman nuestra cotidianidad. Desenmascara así la manera en que esa voz construye desde el susurro, el grito, la onomatopeya, el canto, la conversación o la poesía, y atravesada por el absurdo, el cliché, la sagacidad e incluso la violencia, el tiempo y el espacio en el que nos desarrollamos, nuestra humanidad y localidad. En el provocador e hipnótico collage sonoro de Todo afuera adentro, esa voz única, irrepetible se presenta en total desnudez. Y se hace oír evidenciando su capacidad para llevarnos fuera de nosotros mismos, a lugares que ni el cuerpo ni el pensamiento nos hubieran permitido alcanzar. “
Aguado, Alejandra, Todo afuera adentro,  Móvil, Buenos Aires, 2015.

 

“El trabajo de Mercedes presenta la ambigüedad de una subjetividad personal y sin restricciones, por momentos colectiva, que se devela en una formalidad minuciosa y en una experimentación con el sonido y la calidad afectiva del lenguaje.”
If I Can´t Dance I Don´t Want to Be Part of Your Revolution. Amsterdam, 2013
 
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